¿Por qué no desespero?

Actualizado: 30 de nov de 2018

La Biblia dice que aún de un pozo, el Señor puede sacarme limpio. Dice que puedo estar como un extraño en tierra hostil, y un día pisar ese mismo lugar como un hombre respetado y reconocido. Dice que puedo pasar años en el desierto mientras todos se preguntan cómo es que aún sigo avanzando y escribiendo conquistas donde otros no alcanzaron ni siquiera a escribir sus epitafios. Dice también que puedo estar en la cárcel y que los barrotes no desalentarán mi alma, sino que me harán más presa del amor de Dios. Dice que puedo atravesar duras etapas en soledad y no perder la conciencia de Su compañía. Dice, además, que puedo andar en la oscuridad de la prueba y aun así ver las cosas claramente; que puedo no saber exactamente adónde soy guiado y, sin embargo jamás perder el rumbo. Dice que puedo caer en un horno de fuego y lo único que pueden consumirse son mis temores. Dice aún más, que puedo tener todos los pronósticos aparentemente en contra y acostumbrarme a que el cielo siempre establezca el resultado a mi favor. También dice que a mi alrededor pueden rugir tormentas y, sin embargo, ver cómo sus vientos me empujan a un mejor destino.

Cuando puse mi confianza en Dios cada lucha que enfrenté me hizo más fuerte. En cada sinsabor que sufrí aprendí a temerle menos al fracaso. Hoy, las pruebas son mi escuela, y sigo adelante; cada vez más fuerte, cada vez más valiente, cada vez más sabio y cada vez más determinado.